Durante años, la omisión en los exámenes de control de confianza facilitó que el crimen organizado penetrara de manera mayoritaria en las corporaciones policiales municipales del estado. Hoy, la evaluación de las corporaciones es un requisito ineludible y los resultados de este escrutinio buscan reestructurar el panorama de la seguridad local.
En una reciente emisión del programa En Privado, conducido por Tomás Aguilar y Alejandra Chávez, el titular del Centro Estatal de Control de Confianza Certificado, José Alonso Llaven Villareal, detalló los avances de la actual depuración policial. El funcionario informó que la dependencia reporta un cumplimiento por arriba del 90 por ciento en la meta trazada para el proceso de evaluación a nivel estatal.
Uno de los retos y logros más destacados ha sido la integración de municipios con población indígena y sistemas de usos y costumbres. Lugares como San Juan Cancuc, que históricamente no presentaban a ningún elemento para estos procesos, hoy han alcanzado un 100 por ciento de cumplimiento en sus evaluaciones. Además, como parte de la nueva disposición para garantizar la profesionalización, el grado mínimo de estudios exigido para los elementos de seguridad pasó de nivel secundaria a bachillerato.
El escrutinio también abarca a los grupos estatales de élite. Al evaluar a los miembros de la Fuerza de Reacción, se reportó que un porcentaje aproximado del 8.5 por ciento no acreditó los controles de confianza, por lo que la Secretaría de Seguridad del Estado procedió responsablemente a darlos de baja de la corporación.
Finalmente, Llaven Villareal aclaró la delimitación de funciones ante la ley. Precisó que el Centro Estatal es una institución de carácter administrativo cuya responsabilidad exclusiva es evaluar y dictaminar quién es apto y quién no. Son los propios Ayuntamientos quienes asumen la obligación jurídica, administrativa y penal de separar del cargo a los elementos reprobados, recayendo la responsabilidad final de estas contrataciones en los alcaldes.


