El descarrilamiento del Tren Interoceánico en la comunidad de Nizanda, Oaxaca, que dejó 13 personas muertas y al menos 98 personas lesionadas, puso en evidencia el fracaso técnico, la falta de planeación y la irresponsabilidad con la que el Gobierno federal ha conducido sus proyectos ferroviarios, afirmó el presidente del PRI en Chiapas, Rubén Antonio Zuarth Esquinca.
El dirigente priista advirtió que el siniestro no es un hecho fortuito, sino la consecuencia de una política de ocurrencias que ha marcado tanto al Tren Interoceánico como al Tren Maya, obras que —señaló— fueron levantadas sin atender criterios técnicos, advertencias de expertos ni las preocupaciones de las comunidades impactadas.
“Lo ocurrido ya no se mide en propaganda ni en cifras oficiales, sino en vidas humanas. Trece personas fallecieron por decisiones tomadas con prisa, sin rigor técnico y sin responsabilidad hacia quienes utilizan estos servicios”, subrayó Zuarth Esquinca.
El líder del tricolor en Chiapas sostuvo que estos proyectos fueron promovidos como emblemas de un supuesto desarrollo, mientras se sacrificaron estudios de seguridad, mantenimiento preventivo y protocolos de operación, lo que hoy los convierte en amenazas reales para la población y daña la credibilidad de México ante la comunidad internacional.
Ante la magnitud de la tragedia, el PRI demandó investigaciones independientes, acceso pleno a la información y castigo a los responsables, al tiempo que rechazó que la pérdida de vidas siga siendo justificada bajo el discurso oficial del progreso. “La negligencia gubernamental no puede ni debe seguir cobrando víctimas”, puntualizó.


