Una aproximación a Lourdes Maldonado

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A usted que lee estas líneas le diré que aquella persona que disparó contra el rostro de Lourdesn Maldonado -según dijeron las autoridades- la noche de este domingo 24 de enero, no se dio cuenta lo que su maldad haría en México Por: Odilón García

Mi Lubby, gatúbela, grandota, periodista, La Maldonado… ¡Cómo te gustaba tu Rigoberto!, ese gato negro, al que yo bauticé como, “más negro que la noche” (en referencia a una película de terror de 1975 que se centra en un gato Beker, dirigida por Carlos Enrique Taboada). Aquel gato tenebroso que me asustó por años, yo siendo un niño. Pero el “Rigo”, éste de ojos redondeados amarillentos, este que fotografiaste tantas veces, él era otra cosa; no solo porque te amaba sino porque era tu compañero de vida.

Recuerdo cuando por la madrugada, hace unos meses, me mandaste un audio para quejarte del susto que te dio, cuando entraste a tu baño y viste un pobre pajarito desplumado. El grito que pegaste, sin saber qué hacer con ese “regalito” que te llevó tu cazador… No te preocupes, que a él le están dando de comer los vecinos y los otros cuatro gatos que recogiste de la calle, también están cuidados. Tu perrito de la entrada, está atendido igualmente, aunque te debo reclamar que de él no me hablaste nunca.


Luby: Seguramente, no me vas a creer lo que te voy a contar, porque presiento que no te has dado cuenta. Pero por inverosímil, lo que te voy a decir es totalmente real:

¡Te mataron Lubby! ¡Te mataron manita!

Ya sé que siempre te sentiste invencible, sin miedo, poderosa y que no lo puedes creer. Esta frase hoy la repiten una y otra vez, “no lo puedo creer”… Yo mismo no lo puedo creer. Eso le diría a mi compañera de trabajo, en los últimos 26 años de trabajo…

A usted que lee estas líneas le diré que aquella persona que disparó contra el rostro de Lourdes Maldonado -según dijeron las autoridades- la noche de este domingo 24 de enero, no se dio cuenta lo que su maldad haría en México. No midió la dimensión del crimen que genera un parte aguas entre la Lourdes viva y la Lourdes asesinada, bajo el manto de una acción perversa, salida de una mente enferma, una mente criminal.

Motivos para asesinar a Lourdes Maldonado nadie tenía, me lo hubiera confiado. Pero exponerse, como no le importaba, vulneró su seguridad a tal extremo que, como en todo caso periodístico, un agresor puede ocultarse entre tantos enemigos que se le van incorporando a los comunicadores que dicen la verdad.

¿A quién le interesaba matar a Lourdes Maldonado y para qué?
¿Quién se beneficiaría con este crimen espantoso?
¿A quién o quiénes le interesaría que fuera tan público y sonado?
¿Qué trasfondo tiene este hecho y qué se busca con el crimen?
¿Quién habla el lenguaje de los asesinatos?

Son preguntas que debe responder la autoridad y no un puñado de especuladores que tienden a la declaración simplona, a los que llevan harina a su costal y sacan raja de todo.

La exigencia de todos es que se realice una “investigación seria, profesional” como marca la Ley, al menos eso se merece nuestra compañera. Una mujer que por años luchó por llevar noticias a la comunidad a través de los medios en los que trabajó: Televisa México, Eco, Notivisa Tijuana, Radio Centro, Sintoniza sin Fronteras, 1420 AM Mesa Informativa, PSN y recientemente como independiente en Brebaje bajo el patrocinio de Sintoniza Sin Fronteras y canal 73 de cable.

Lourdes Maldonado formaba parte del equipo del abogado y periodista Jacobo Zabludovsky, el otrora joven Fernando Schwartz, Lolita Ayala. Era amiga de Juan Ruiz Healy, cumpliría 69 años, este próximo 11 de febrero y sus planes eran consolidarse como comentarista, tenía un litigio por salarios caídos que le redituaría unos 500 mil pesos, había viajado a la Ciudad de México para pedir el apoyo del presidente en un juicio laboral que hace cuatro días afirmaba haber ganado.

Déjeme contarle que para ser amigo de Lubby, entendí hace unos 10 años, que era mejor no discutir temas y solo platicar de temas más personales que de trabajo, economía, política ya que en esas aguas era demasiado combativa. Pero como persona, era otra Lubby.

-Manito, tráeme por favor un desparasitador para los gatos.
-Gory, todos (los gatos) quieren mi comida, carne, rajas con crema y cebolla.
-Puedes decirme qué chingao haces con Cantinflas en tu foto de perfil de whatsapp?
-¿Qué nunca vas a responder el mensaje que te mandé?
-Mi gato, mientras te escribía ya estaba sobre el tamal. No manches! Y ya comió dos latas de atún, Whiskas y leche.
Temas que causaban risa:
-El Rigo es como su madre. Una cabrona y no quieras ver otra cosa!!!! Okeeeeeeeeey????

Me escribió el primero de diciembre del 2021 cuando un tamal de salsa verde con pollo casi termina en la panza del gatito.

Se maravillaba porque yo sí tenía árbol de navidad en casa mientras ella no porque sus 5 gatos lo harían trizas.

Amiga de periodistas a nivel nacional como Jaime Arizmendi, López Dóriga, El Tatahuilo y muchos más reclamaba su premio de periodismo por trayectoria y decía “no sean gachos, yo ya me lo merezco”.

Amiga de Jorge Hank, acudía a sus fiestas de cumpleaños, donde le gustaba tomar Champagne. Manito, nada más le das al mesero sus 100 pesotes antes de que comience todo y te trata como reina, decía lanzando una pícara sonrisa.

Lourdes, tenía un “celo periodístico” impresionante. Por tanto, en múltiples ocasiones se peleaba con las compañeras y compañeros por defender sus ideas, su nota del día y el pleito se podía escuchar en muchos departamentos del canal 12.

-¿Qué pasó? preguntaba Fernando del Monte…
-Es que se peleó la Lubby
-¿Otra vez? A ver, dejen, yo hablo con La Maldonado, decía el Director de noticias, que efectivamente lograba aplacar a la periodista, para continuar con el trabajo.

Dura, severa en sus calificaciones, mordaz, agresiva así era Lubby.

Recuerdo que el muy querido camarógrafo Raúl García (Chaparrito, de bigote, cabello cano, y rostro parecido al actor Mauricio Garcés, ambos QEPD) la conocía muy, pero muy bien, desde la ciudad de México: le decía “Vamos a trabajar Grandota, hoy te tocó con papá!”… Y ella reviraba, “vámonos viejito, ¡te sacaste la lotería!”

Irreverente, atrevida, mal hablada, se auto calificaba de chilanga y cuando subía de tono de su voz, cuidado porque soltaba palabras como metralleta. Jamás se dejó de nadie y si había que encarar al mismísimo y temido Presidente del Consejo de la Televisora, José Luis Wash, quien era de muuuuuuy pocas pulgas, lo hacía y entonces, era un choque de trenes.

De uñas largas, cabello chino, a veces alborotado, le encantaba aparecer a cuadro en las televisoras, tenía una sonrisa muy bien practicada para mandar a corte o comerciales y su frase era siempre: “Manito… La vida es así”

Informó para Notivisa… Lourdes Maldonadoooooooo! (Esta firma de sus notas quedó grabada en la comunidad para siempre)
Descansa en Paz amiga Lubby.

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