PRI refrenda en Chiapas la defensa de los derechos lingüísticos de los pueblos originarios
En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, el Partido Revolucionario Institucional puso el acento en una deuda histórica: el reconocimiento pleno de los pueblos originarios y el respeto efectivo a sus lenguas, no como ornamento cultural, sino como un derecho fundamental que sigue enfrentando rezago y olvido en Chiapas.
El evento “Lenguas que Florecen: Voces Poéticas de la Lengua Materna” fue organizado por el coordinador de las y los diputados del PRI y presidente de la Comisión de Pueblos y Comunidades Indígenas del Congreso del Estado, Domingo Velázquez Méndez, quien subrayó que hablar una lengua indígena no debe ser motivo de exclusión, sino una expresión viva de identidad que el Estado está obligado a proteger, preservar y promover.
A la conmemoración asistió el presidente del PRI en Chiapas, Rubén Antonio Zuarth Esquinca, quien destacó que las lenguas maternas representan un vínculo directo con la historia y la memoria colectiva de los pueblos. “Hoy nos reunimos para celebrar la riqueza de nuestras lenguas indígenas, un tesoro que nos conecta con nuestra identidad. Lenguas que Florecen es un homenaje a voces que han sido silenciadas, pero que siguen vivas en el corazón de nuestras comunidades”, expresó.
Durante el encuentro se escucharon las participaciones de promotores y defensores de la lengua materna como Antonio Guzmán Gómez, Yesmin Villarreal Valle y Suzi Bentzulul, quienes recordaron que cada lengua encierra una visión del mundo y que su desaparición implica la pérdida irreparable de saberes, cultura e identidad.
El PRI sostuvo que la defensa de las lenguas indígenas no puede quedarse en discursos conmemorativos y reiteró su compromiso de impulsar acciones legislativas y políticas públicas que garanticen el derecho de los pueblos originarios a conservar, usar y transmitir su lengua materna a las nuevas generaciones.
El mensaje fue claro: la lengua materna no se traduce ni se sustituye. Se defiende. Porque mientras las lenguas sigan vivas, también lo estará la identidad profunda de Chiapas.


